Voto joven del Carchi sin ofertas claras de candidatos

Aspirantes a prefectura y alcaldía de Tulcán aparecen con jóvenes en redes pero se los mencionan poco en sus planes. Siguen problemas de salud mental, empleo y educación. 

 

Desde el pasado 3 de enero, el ambiente se torn√≥ agitado en Tulc√°n. Medios de comunicaci√≥n, redes sociales, calles y esquinas con material publicitario, bandas de pueblo y m√ļsicos hacen propaganda pol√≠tica.

En esta ciudad del norte del Ecuador, también se escuchan canciones de reguetón o variaciones de la bomba del Chota. A esto se suman recorridos, entrega de bolsas de mercado y de flyers. En total, son seis candidatos que esperan llegar a la alcaldía de la capital de la provincia. 

Sus propuestas abarcan temas como mejoras en el sistema de agua potable, cementerios, vivienda, empleo, entre otros. Sin embargo, llama la atenci√≥n como √ļnicamente 17 de las 179 p√°ginas que re√ļnen los planes de trabajo disponibles en la p√°gina web del Consejo Nacional Electoral (CNE), mencionan temas relacionados a la juventud como educaci√≥n, enfoque intergeneracional, recreaci√≥n, edad, entre otros.

Ning√ļn candidato ha mencionado en sus planes a los j√≥venes de la nacionalidad Aw√° m√°s all√° de los diagn√≥sticos generales que ya se conocen de esta poblaci√≥n. Sin embargo, en parroquias como Tobar Donoso ‚ÄĒdonde la mayor√≠a de la poblaci√≥n pertenece a esta nacionalidad‚ÄĒ no tienen carreteras de acceso o salida hacia la provincia del Carchi, hay problemas de desnutrici√≥n y reci√©n desde el a√Īo pasado, est√° disponible el bachillerato completo para los j√≥venes.

De 148 mil electores de esta provincia, más de 42.500 son jóvenes que darán su voto en Carchi. Por lo tanto, se trata de un sector importante que elegirá a las nuevas autoridades. 

A pesar de ello, hay pedidos que esperan solución de este grupo poblacional como salud mental, violencia basada en género, empleo, educación, migración, medio ambiente  y conectividad, tal como lo menciona la organización Manifiesto Juvenil del Carchi que elaboró un documento junto con la Prefectura, ONGs y otros actores juveniles.



Sobre los j√≥venes, ¬Ņqu√© dicen los planes de los candidatos que buscan la reelecci√≥n?

De los seis candidatos para la alcald√≠a de Tulc√°n, Cristian Benavides es quien tiene menos edad. Con 39 a√Īos, es el actual jefe del cabildo.¬†

En su plan aparecen las palabras ‚Äúj√≥venes‚ÄĚ, ‚Äúedad‚ÄĚ, ‚Äúadolescentes‚ÄĚ y afines en cinco¬† p√°ginas de su plan de trabajo.¬† A manera de diagn√≥stico, el documento se refiere al poco acceso a la educaci√≥n superior, a las unidades educativas municipales y a la posibilidad de concretar una agenda de desarrollo tomando en cuenta las edades de los j√≥venes en los sectores urbanos y rurales.

Pese a que han implementado iniciativas para j√≥venes en su administraci√≥n como intercolegiales de m√ļsica, lanzamiento de proyectos en salud mental o espacios deportivos, esperan poder emitir una ordenanza pr√≥ximamente, que facilite destinar recursos a favor de la juventud, seg√ļn Fernando Revelo, del departamento de Cultura del municipio.

Adem√°s hay necesidades pendientes acerca del acceso a la educaci√≥n superior y el empleo, aspectos presentes en la Agenda Local para la Igualdad, documento elaborado por el Consejo Cantonal de Protecci√≥n de Derechos de Tulc√°n. Este texto orienta la pol√≠tica p√ļblica del cant√≥n en la protecci√≥n de derechos para j√≥venes, ni√Īos, ni√Īas, adolescentes, mujeres, grupos LGBTI, personas con discapacidad, entre otros.¬†

Tampoco se han dado a conocer de manera p√ļblica los impactos de proyectos como Alcalde por un d√≠a, incentivos a gobiernos estudiantiles de secundaria o fondos concursables enfocados a la cultura.¬†

En el plan de otro de los candidatos, Guillermo Herrera, no se menciona la palabra ‚Äúj√≥venes‚ÄĚ o ‚Äújuventud‚ÄĚ. Solo hay una menci√≥n referente a lo recreativo.¬†

Herrera tiene¬† cincuenta a√Īos y ¬†ha sido viceprefecto y¬† prefecto dos veces. La primera vez por el movimiento Integraci√≥n Democr√°tica y, actualmente, por el partido Izquierda Democr√°tica. Ambas agrupaciones pol√≠ticas comparten los mismos principios y objetivos.¬†¬†

La prefectura del Carchi ha estado dirigida por la Izquierda Democr√°tica e Integraci√≥n Democr√°tica desde el a√Īo 2000 y, desde el 2012, Guillermo Herrera ha estado en el cargo junto con Melva Cadena, quien fue su viceprefecta. Ahora, ambos se postulan para la alcald√≠a¬† y prefectura, respectivamente.¬†

A Herrera es posible verlo en sus recorridos de campa√Īa y en videos de Tik Tok acompa√Īado de j√≥venes, algunos de ellos candidatos a concejales por su lista.¬†¬†

Es en el r√©gimen de este partido y movimiento que se crea la Casa de la Juventud, que se encarga de talleres, capacitaciones, conformaci√≥n de grupos art√≠sticos de ni√Īos, ni√Īas y adolescentes.¬†

Diana Pozo, coordinadora de este centro, explica que algunos jóvenes que han sido parte de la Casa de la Juventud, han estado involucrados en voluntariados y servicios sociales y que esto los ayuda a formarse una idea positiva de la política. La funcionaria acepta que algunos de aquellos jóvenes han participado luego en contiendas por la Izquierda Democrática así como por otras opciones partidistas.

¬†Durante los √ļltimos tres a√Īos se han asignado alrededor de tres millones de d√≥lares para las actividades de este centro, dice Pozo. Sin embargo, en este per√≠odo no se crearon casas de la juventud en todos los cantones o se las descentralizaron, tal como consta en los planes de campa√Īa del 2013 de Guillermo Herrera y Melva Cadena.¬†

Actualmente, de los seis cantones en toda la provincia, las casas de la juventud solo existen en dos: Tulc√°n y Mont√ļfar.¬†

Patricio Rodr√≠guez, otro de los postulantes a la alcald√≠a, habla de estudiantes ‚ÄĒque se asume que son j√≥venes‚ÄĒ al referirse a la mejora de los transportes escolares.¬† De su parte, el candidato del partido Construye, Hugo S√°nchez, habla de manera general sobre el empleo, la cultura y la salud mental. En tanto que la apuesta del Movimiento Renovaci√≥n Total (RETO), Andr√©s Ruano, habla de empleo, vivienda y, en relaci√≥n a los problemas de los jovenes, se refiere a la educaci√≥n y la, violencia sexual.¬†

Finalmente, Yolanda Chamorro, √ļnica mujer que corre por la alcald√≠a por Revoluci√≥n Ciudadana, no subi√≥ su plan de campa√Īa a la plataforma del Consejo Nacional Electoral. Subi√≥ una declaraci√≥n juramentada de no poseer para√≠sos fiscales.

En el caso de las propuestas de los cuatro candidatos para la prefectura, la cultura, que es el eje donde se realizan programas y proyectos enfocados a la juventud, están casi al final. Las propuestas priorizan seguridad, economía, instituciones, ambiente, seguridad, agricultura, productividad, empleo, ordenamiento territorial, derechos y vialidad. 

Nuevas generaciones con los mismos problemas 

Ernesto Robles, activista por los derechos de los ni√Īos, ni√Īas y adolescentes desde inicios del a√Īo 2000 y funcionario de Bienestar Estudiantil de la Universidad Polit√©cnica Estatal del Carchi, sostiene que en Tulc√°n no se han solucionado problemas como los altos √≠ndices de suicidio. ¬†


Esto es algo en lo que coincide¬† el estudio ‚ÄúEpidemiolog√≠a del suicidio de adolescentes y j√≥venes en Ecuador‚ÄĚ, de la Revista Panamericana de Salud P√ļblica. All√≠ se refiere a que¬† la tasa de suicidios por cada 100 mil habitantes en el Carchi, de los 19 a los 21 a√Īos, creci√≥ de 16 en el periodo 2001 - 2007 a 21 en el periodo 2008 - 2014. El estudio indica que la provincia tiene la tasa m√°s alta que el resto de provincias.¬†

√Ālex L√≥pez, joven ambientalista del grupo Ecoamigos de Tulc√°n, afirma que tampoco hay garant√≠as de seguridad estudiantil, en lo psicol√≥gico, capacitaciones y no hay veedur√≠as p√ļblicas para el control.¬†

Es una realidad que se espera cambiar en estas elecciones con la obligatoriedad de¬† que se incorporen m√°s candidatos j√≥venes en las listas para estas elecciones conforme lo ordenan¬† las reformas del C√≥digo de la Democracia respecto del porcentaje exigido por el Consejo Nacional Electoral para la conformaci√≥n de listas por j√≥venes y mujeres. ‚ÄúEs algo s√ļper necesario y que debe ser respetado. Animo a que realmente se apliquen los mecanismos de participaci√≥n ciudadana y se nos invite a participar m√°s en la toma de decisiones ‚ÄĚ, dice Estefy C√°rdenas, activista feminista de Tulc√°n.¬†

√Āngela Rojas, autora de la tesis de grado de la Polit√©cnica Estatal del Carchi,¬† ‚ÄúAn√°lisis de la participaci√≥n ciudadana de los j√≥venes de 15 a 24 a√Īos en la formulaci√≥n de pol√≠ticas p√ļblicas del Gobierno Aut√≥nomo Descentralizado Provincial del Carchi en el 2017‚ÄĚ, en la que se investiga este tema, sostiene que el papel de los j√≥venes en la provincia es netamente consultivo¬† y su participaci√≥n no incide en las obras o proyectos.

Una de las razones para ello, seg√ļn indica el estudio del 2017 y el √ļnico relacionado a esta problem√°tica en la provincia, es que el 76% de 340 j√≥venes encuestados no conoce sobre los espacios para la participaci√≥n ciudadana. Adem√°s, solo el 2% particip√≥ en la Asamblea Provincial, el 2% en mesas tem√°ticas, 5% consultas ciudadanas, el 2% en presupuestos participativos.

Todos estos temas han sido analizados en eventos como el encuentro del Observatorio de Zonas de Integraci√≥n Fronteriza en agosto del 2022 que reuni√≥ a varios j√≥venes de provincias como Carchi, Esmeraldas y zonas vecinas como Ipiales (Colombia). En la mesa de j√≥venes se plantearon 19 observaciones de la situaci√≥n de la juventud en frontera, una de ellas se√Īal√≥ que se ha utilizado a los j√≥venes de manera instrumental en la pol√≠tica, √ļnicamente para validar la creaci√≥n de leyes, seg√ļn Andrea Obando, parte de la agencia alemana para la cooperaci√≥n al desarrollo en el exterior, una de las organizadoras del evento.¬†

Cifras sobre educación, empleo, violencia  y migración en otros cantones    

Pese a que desde el 2015 se elabor√≥ una agenda juvenil provincial y, en Mont√ļfar y Huaca otra agenda ‚ÄĒahora cantonal‚ÄĒ se realiz√≥ en el 2020, los resultados de ambos proyectos se√Īalan que el empleo no adecuado y la educaci√≥n a√ļn son temas por atender.¬†

En el cant√≥n Mont√ļfar, por ejemplo, pese a que la poblaci√≥n de mujeres alcanza los 17.184 superando la de hombres que es 17.045, seg√ļn el Sistema Nacional de Informaci√≥n, ¬†hay menos mujeres que hombres en edad de permanecer en el sistema educativo, lo cual significa que en el futuro, no podr√°n acceder a oportunidades laborales.¬†

No obstante, seg√ļn el Consejo Cantonal de Protecci√≥n de Derechos de ese cant√≥n, los j√≥venes ya no quieren trabajar en la agricultura porque consideran que las actividades agr√≠colas demandan mucho esfuerzo f√≠sico y se gana muy poco: alrededor de 16 d√≥lares diarios. A esto se le suma que deben competir con trabajadores colombianos o venezolanos que hacen el trabajo por cinco o diez d√≥lares, seg√ļn la agenda de protecci√≥n de derechos de la misma instituci√≥n.¬†

En tanto que, en el cantón Huaca, el centro de las preocupaciones para los jóvenes es el desempleo. No hay trabajo, excepto por las actividades agrícolas y pecuarias del cantón. 

Estefy Cárdenas, indica que lo laboral sigue siendo una deuda pendiente porque se ha favorecido los emprendimientos pero de manera superficial. 

Tambi√©n pide que los espacios laborales sean lugares libres de violencia y de discriminaci√≥n. ‚ÄúEs algo que es importante cultivar en la provincia, pues especialmente para mujeres, poblaci√≥n migrante, poblaci√≥n LGBTI+, j√≥venes rurales, entre otros grupos es mucho m√°s dif√≠cil acceder a trabajos sin vernos sometidos a la violencia y el abuso‚ÄĚ, explica.¬†

Sin embargo, hay otro factor¬† en el que los candidatos deben pensar al momento de generar pol√≠ticas p√ļblicas inclusivas: los j√≥venes migrantes venezolanos y colombianos que se establecieron en la provincia. A decir de la agenda local para la protecci√≥n de derechos del cant√≥n Mont√ļfar, son percibidos, principalmente personas peligrosas que causan inseguridad.¬†¬†¬†

Diego Fung, joven migrante venezolano que vive en Tulc√°n, manifiesta que el¬† apoyo para la incorporaci√≥n de la poblaci√≥n venezolana radicada en el Carchi, s√≠ ha existido pero debe ampliarse mas a toda la provincia. ‚ÄúActualmente existen diversos grupos sociales, como ONGs que buscan integrar al migrante dentro de la sociedad ecuatoriana, pero creo que se debe ampliar un poco m√°s al momento de realizar esos apoyos dentro del pa√≠s y quiz√°s en la misma provincia‚ÄĚ, manifiesta.¬†

Este es el contexto en el que se desenvuelve  la juventud de Tulcán y la provincia ante un nuevo sufragio. También es el reto para 38 candidatos a alcaldes de los 6 municipios, cuatro postulantes a la prefectura, 740 aspirantes a juntas parroquiales, 117 a concejalías  urbanas y 92 concejalías rurales. 

El reto para el votante es conocer a sus candidatos. En el caso de las propuestas para alcaldes de Tulcán toma alrededor de una hora leer los ofrecimientos presentes en el plan plurianual o los objetivos de los planes de trabajo. Sin embargo, no todos los votantes los leen. 

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Este trabajo periodístico se realizó como parte de la alianza de la Fundación Periodistas Sin Cadenas y el medio digital Vínculo gracias a la beca para cobertura electoral entregada por la organización. 


La parroquia fronteriza de Tobar Donoso recibe la visita del Estado una vez al a√Īo

Los habitantes de la parroquia ecuatoriana de Tobar Donoso están más cerca de Colombia que de Ecuador. En apenas cuatro horas pueden llegar al vecino país navegando por los ríos que sirven de frontera natural, pero para conectar con los principales centros urbanos del norte de Ecuador deben caminar al menos tres días. No existe carretera que comunique Tobar Donoso con el resto del país. El Estado está ausente, una brigada del Estado llega anualmente para atender asuntos cotidianos como poner vacunas o registrar a los ecuatorianos que nacieron en la zona. Además, la teniente política, representante del Ejecutivo, no está en el territorio y gobierna a distancia.

Tulc√°n, 26 de septiembre de 2022
Red de Periodismo de Investigación Fundación Periodistas sin Cadenas, Jorge Amador - Lorena Erazo - Gary Guerrón

Tobar Donoso es una parroquia asentada en el conf√≠n noroccidental del Carchi, en medio de los bosques del Choc√≥, montes h√ļmedos y tropicales con gran diversidad de flora y fauna. Poco m√°s de 2.200 personas viven aisladas en esta zona: son afroecuatorianos, mestizos e ind√≠genas aw√°, una de las 14 nacionalidades ind√≠genas del Ecuador asentada en el norte de Ecuador y en el sur de Colombia.


El centro poblado más grande de la parroquia también se llama Tobar Donoso. Hay casas de madera con techos de zinc, dos canchas, tres tiendas de víveres, una escuela y el destacamento militar. No existe un puesto de salud, ni unidades de policía comunitaria, ni infocentros, ni entidades financieras ni farmacias. 


Además hay otros  poblados o caseríos conectados por trochas que los mismos habitantes han abierto en medio del bosque y por afluentes: La Tarabita, Sabalera,  La Ojala,  La Unión, El Refugio, El Mira, El Sedal, El Descanso, La Botella y El Baboso. 


No existen carreteras que la conecten con el resto del país. Las personas que necesitan salir deben caminar durante tres días dentro del territorio ecuatoriano y exponerse a las mordeduras de culebras como la X, la verrugosa y la coral. La alternativa más habitual es cruzar los ríos San Juan y Mira que los llevan a Colombia en cuatro horas.


Esto funciona siempre y cuando no haya paros armados, que son restricciones de movilización impuestas por los grupos armados colombianos que operan en la franja fronteriza al margen de la ley. En esas circunstancias, los ecuatorianos deben solicitar autorización para navegar por los afluentes colombianos.


¬†‚ÄúSon amenazados por ellos, que les dan horarios para circular‚ÄĚ, se√Īala Patricio Garc√≠a, comandante del destacamento militar Tobar Donoso. Los grupos armados est√°n identificados como: Oliver Sinisterra, Uriel Rond√≥n y Los Contadores, cuyos miembros act√ļan en la frontera norte y se disputan el territorio comprendido entre la desembocadura del r√≠o Mataje, Tobar Donoso y Tulc√°n.

Los militares son la cara m√°s visible del Estado, pero en materia de servicios los tobare√Īos carecen de todo.

Aparte del destacamento militar, la presencia del Estado se reduce a dos policías que no están las 24 horas en el pueblo y la teniente política, Michelle Jurado, que tampoco está permanentemente en Tobar Donoso. Esta persona administra la comunidad desde Tulcán, lo que ya contraría la norma que dice que los tenientes políticos deben permanecer en territorio.


La funcionaria no aceptó la entrevista para esta investigación, solamente justificó su ausencia diciendo que asiste a Yaco Martínez, gobernador del Carchi, que no está autorizada para hablar y desde la capital de la provincia coordina las actividades inherentes a la parroquia. 


La funci√≥n de la teniente pol√≠tica es necesaria para la soluci√≥n de controversias y altercados en esta comunidad. Ante su ausencia, la Junta Parroquial, gobierno seccional que se elige a trav√©s del voto cada cuatro a√Īos, asume buena parte de sus obligaciones. Los vocales de la junta eligen al presidente y juntos convocan a la asamblea en donde se resuelven los problemas, se planifican mingas y otras actividades dentro de la parroquia.


En este territorio los conflictos se resuelven sancionando a los infractores con trabajo, si hay ri√Īas o disputas tendr√°n que cargar arena para adecuar los senderos. El tiempo de castigo lo dispone la asamblea, presidida por Carlos Pai, un tobare√Īo de 48 a√Īos, con rasgos aw√°, que ha estado vinculado con los quehaceres pol√≠ticos de la parroquia desde hace m√°s de una d√©cada. ‚ÄúEl delegado (teniente pol√≠tica) no ha llegado a la parroquia, de pronto le ha de dar miedo un poco ir all√°, por ser ajeno al territorio‚ÄĚ, dice.¬†

La oficina de la tenencia política de Tobar Donoso está abandonada. 

LAS RUTINAS EN ESTOS PUEBLOS AISLADOS

Los tobare√Īos est√°n acostumbrados a trabajar la tierra para su propio beneficio y el excedente lo venden entre los caser√≠os. Su producci√≥n agr√≠cola no puede ser grande. La falta de carreteras impide la comercializaci√≥n.


Vicente Cantincuz, es un hombre aw√°, de contextura delgada, que cultiva yuca, pl√°tano y ma√≠z en su finca de La Tarabita . ‚ÄúSembramos para nuestro alimento mismo‚ÄĚ manifest√≥. A veces carga en su espalda durante tres horas los productos que le sobran para venderlos en Tobar Donoso.


En algunas ocasiones, cuando tiene m√°s de la carga que soportan sus extremidades paga 20 mil pesos ‚ÄĒcinco d√≥lares‚ÄĒ para trasladar sus productos por v√≠a fluvial. Navega por el fronterizo r√≠o San Juan para llegar a Tobar Donoso.¬†


Todas las transacciones se hacen en pesos colombianos y con el poco dinero que obtienen del intercambio agrícola compran víveres de procedencia colombiana que llegan a Tobar Donoso con un costo muy elevado.


Por ejemplo, un kilo de az√ļcar en las tiendas de la parroquia cuesta 8.000 pesos colombianos (1,90 d√≥lares) mientras que en las tiendas colombianas vale 2.900 pesos (0,69 d√≥lares); un kilo de arroz est√° a 5.600 pesos (1,33 d√≥lares), y en el otro lado de la frontera, 3.200 pesos (0,76 d√≥lares); un kilo de aceite se vende por 12.000 pesos (2,85 d√≥lares) y en los comercios en Colombia se consigue a 10.500 pesos (2,50 d√≥lares).


Teresa Taicuz es una indigena awá que suele caminar tres días cuando quiere conseguir ropa y víveres más baratos. El primer día camina ocho horas hasta el caserío La Ojala, donde pide posada para pasar la noche, al siguiente día se acerca a La Unión, y finalmente llega a El Baboso, comunidad más cercana a Lita.


Por all√≠ pasa la carretera que conecta los principales centros urbanos de la frontera norte: San Lorenzo, Ibarra y Tulc√°n. ‚ÄúDesde peque√Īa me he acostumbrado yo, solo estoy caminando por ah√≠,¬† me duelen las piernas y eso cuando uno viene cansad√≠simo como para no levantar‚ÄĚ manifest√≥.

El centro poblado más grande de Tobar Donoso tiene una cancha en el centro del pueblo. 

Los que vienen de fuera no est√°n habituados a estas caminatas. Tito Chal√°, sacerdote cat√≥lico que durante cinco a√Īos estuvo en esa parroquia eclesi√°stica, conoce la realidad de las comunidades noroccidentales. En uno de sus viajes experiment√≥ las dolorosas llagas que provocan el rozamiento de la piel con la ropa y la fatiga de llevar la carga cuando no hay mulas ni caballos que ayuden a los caminantes. ‚ÄúEs una realidad dif√≠cil de describir‚ÄĚ, dice.¬†


Hab√≠a un puente que acortaba las distancias entre Tobar Donoso y La Tarabita, pero est√° estropeado desde hace tres a√Īos. Ladonias Cantincuz es un poblador aw√° de La Tarabita, este hombre de hablar pausado dijo que sin el puente deben caminar dos horas y media m√°s. La falta de materiales oblig√≥ a detener esta obra que la comunidad considera prioritaria, confirm√≥ Carlos Pai, presidente del Gobierno Aut√≥nomo Descentralizado Parroquial.


La materia prima para la reconstrucci√≥n est√° en territorio colombiano. La inexistencia de v√≠as desde y hacia la parroquia los obliga a trasladar los materiales v√≠a fluvial por Colombia. Ahora esperan la autorizaci√≥n de los grupos armados para que permitan el traslado del material a la parroquia. ‚ÄúNos han pedido incluso identificaci√≥n a toda la gente en el sector, luego dicen que ya nos dejan el paso libre‚ÄĚ acot√≥ Pai.¬†

PRESENCIA INTERMITENTE DEL ESTADO 

En junio de 2022 ingresó en helicóptero una brigada interinstitucional a Tobar Donoso. Representantes de los ministerios de Salud, Educación, Inclusión Social y Económica, Agricultura, Registro Civil y Secretaría de Pueblos visitaron la parroquia durante tres días.


La aeronave de fabricaci√≥n rusa, que carga un m√°ximo de 4.000 kilogramos y suele llevar a entre 15 a 20 personas, despeg√≥ de la base naval de San Lorenzo, en Esmeraldas. Durante el trayecto por tierra, desde Tulc√°n hasta San Lorenzo, la brigada fue fuertemente vigilada por elementos de seguridad de Ecuador. Parte del equipo de esta investigaci√≥n acompa√Ī√≥ a los agentes estatales.


El viaje en helicóptero dura 20 minutos, pero es una oportunidad que no todos tienen. El vuelo está reservado para el personal militar del destacamento Tobar Donoso. Para conseguir un asiento en el vuelo se coordina directamente con el comandante del destacamento militar y Carlos Pai.


‚ÄúCuando los comandantes son ch√©veres en el destacamento nos dan apertura y cuando no son de la simpat√≠a de la poblaci√≥n civil nadie pasa, nadie puede viajar en helic√≥ptero‚ÄĚ, dice el funcionario. √Čl trata de resolver las peticiones y necesidades de los habitantes de la comunidad. Cuando los pobladores quieren salir de Tobar Donoso, tambi√©n gestiona una autorizaci√≥n con la Gobernaci√≥n del Carchi, quienes a su vez tramitan el pedido con el Comandante de la Brigada Andes.


En casos excepcionales, como las brigadas médicas, de cedulación y en elecciones, personal civil ingresa y sale en helicóptero desde el destacamento ubicado en la colina del centro poblado. 


Los lugare√Īos hab√≠an esperado ocho meses para recibir atenci√≥n m√©dica, registrarse, cedularse y entregar documentos para el registro social. En una de las casas de madera del pueblo est√° el establecimiento de salud que los habitantes de Tobar Donoso construyeron con sus propios recursos. Quienes conformaron la brigada de salud se ubicaron en la r√ļstica edificaci√≥n donde se colocaron pupitres y sillas de pl√°stico para el equipo m√©dico compuesto por 14 personas.


Una multitud se congreg√≥ en el exterior del inmueble, fueron dos d√≠as de atenci√≥n. Largas colas de¬† mujeres con ni√Īos en brazos, adolescentes y adultos, de pie tras caminar desde sus comunidades esperaron a que los llamaran por su turno.


Se vacunaron a 353 infantes con el esquema regular, 351 personas fueron atendidas en medicina general y ginecología a las mujeres se les colocó implantes anticonceptivos y 296 personas se les realizaron tratamientos odontológicos, tras la revisión los pacientes recibieron medicinas y suplementos vitamínicos.

La brigada del Ministerio de Salud atendió a 1.113 personas en dos días. 

Con la brigada tambi√©n llegaron las vacunas contra el Covid-19. Se aplic√≥ las dosis a los que no recibieron la primera inmunizaci√≥n en septiembre del 2021, tarea que fue llevada a cabo por la Brigada de Infanter√≠a Andes en coordinaci√≥n con el ministerio de Salud, que llev√≥ mil doscientas dosis de la vacuna CanSino ‚ÄĒde una sola dosis‚ÄĒ en esa ocasi√≥n. A otros se los vacun√≥ por primera vez, en total 113 pobladores fueron inmunizados en esta visita.¬†


Ximena Chug√°, directora distrital de Salud, fue parte de la brigada y asever√≥ que la desnutrici√≥n influye en el peso y la talla de la poblaci√≥n aw√°. Seg√ļn datos del Plan de Ordenamiento Territorial (PDOT 2016 ‚Äď 2019) casi la mitad de la poblaci√≥n infantil de la parroquia padece desnutrici√≥n cr√≥nica. Las enfermedades de la piel tambi√©n aquejan a la poblaci√≥n, seg√ļn Chug√°.


Las personas presentan cicatrices en el rostro y partes del cuerpo, similar a una quemadura, es semejante a las marcas que provoca una enfermedad conocida como Leishmaniasis, sin embargo precisó que no hay estudios que los confirmen porque no se realizaron biopsias ya que las lesiones no estaban activas. 


No hay atenci√≥n de especialidades, solo en La Tarabita y La Sabalera hay un promotor de salud quien brinda los primeros auxilios a los comuneros. Tatiana Rojas, es la directora de la escuela Adolfo Jurado Gonz√°lez, la √ļnica instituci√≥n educativa de la cabecera parroquial, tuvo que aprender primeros auxilios para ayudar a los pobladores de la zona.


Ahora adem√°s de las clases, sutura heridas y asiste a los habitantes con telemedicina con la gu√≠a de Byron Jerez, m√©dico de San Marcos, comunidad de la vecina parroquia El Chical. En mayo de este 2022, un ni√Īo se lastim√≥ los dedos, la directora le brind√≥ los primeros auxilios pero luego lo llevaron al destacamento militar para que en helic√≥ptero lo llevaran hasta una casa asistencial en San Lorenzo.


La falta de sanitarios tambi√©n es suplida por curanderos como Lizandro Rodr√≠guez Nastacuaz, que naci√≥ en 1942, el mismo a√Īo que Tobar Donoso se convirti√≥ en parroquia. Este hombre, entre risas, dice que ya est√° en edad de morir. El Mire√Īo, como lo conocen, vive en el caser√≠o El Mira a una hora y media de camino del centro poblado.


A Lizandro acuden los lugare√Īos cuando sufren de las mordeduras de serpientes; √©l es quien prepara el ant√≠doto contra las mordeduras de estos reptiles. Adem√°s cura ‚Äúel mal del monte‚ÄĚ y otras enfermedades usando su sabidur√≠a en plantas nativas y conocimiento tradicional.¬†


La directora de la escuela de Tobar Donoso media tambi√©n en algunos conflictos de los mestizos. En cambio en las comunidades aw√° se usa el ‚Äúcepo‚ÄĚ para castigar a quienes mienten, pelean o agreden a sus esposas. Esta sanci√≥n est√° presente en la cultura aw√° y es un artefacto de madera en donde los infractores colocan pies y manos de ser el caso, permanecen inmovilizados por horas, el tiempo depende de la infracci√≥n.

REGISTROS DE NACIMIENTO TARD√ćOS¬†

Los lugare√Īos hicieron fila para buscar atenci√≥n sanitaria y hacer otros tr√°mites como registrar a los ni√Īos.¬†

El aislamiento también afecta el derecho a la identidad. No existen oficinas del Registro Civil y los pobladores deben esperar a la brigada especial. En algunos casos hay personas que nunca han sido registradas como ecuatorianas.


En el a√Īo 2021, despu√©s de ocho a√Īos de no darse un ingreso, una brigada del Registro Civil visit√≥ la parroquia. En esa ocasi√≥n, 36 ni√Īos fueron registrados y 73 personas recibieron por primera vez su documento de identidad. En la visita de junio de 2022 hubo 33 ni√Īos nuevos registrados y 54 personas recibieron su primera c√©dula.


Teresa Taicuz es una de los tantos tobare√Īos que fue inscrita tard√≠amente. En papeles tendr√≠a 43 a√Īos, pero aparenta m√°s por las arrugas en su piel dorada por el sol. No recuerda exactamente cu√°ntos a√Īos tiene y esto le impide saber a ciencia cierta a qu√© edad tuvo a sus v√°stagos.


No sabe bien la edad de la hija mayor y cree que el segundo tiene 32 a√Īos, pero eso significar√≠a que lo tuvo con 11 a√Īos. ‚ÄúMi c√©dula aparece que nac√≠ en 1979, pero mis padres no me acompa√Īaron a la inscripci√≥n, de hecho consto como hu√©rfana y eso no es as√≠‚ÄĚ.¬†


Ladon√≠as, el vecino de La Tarabita, recuerda que fue inscrito a los ocho a√Īos, cree que tal vez fue en una brigada. A los 19 a√Īos viaj√≥ a Tulc√°n para sacar la c√©dula de mayor de edad, fueron tres d√≠as de camino. Son los dirigentes de las comunidades los que se encargan de anotar cuando nace un ni√Īo y pueden pasar meses hasta que entre alguna brigada y no siempre los lugare√Īos registran a sus hijos.

La brigada del Registro Civil inscribi√≥ a 33 ni√Īos y 54 personas recibieron su primera c√©dula.

LA EDUCACI√ďN SE MANTIENE PESE A LA AUSENCIA DEL ESTADO¬†

Los cambios que se lograron han sido en la escuela Adolfo Jurado González, la más grande de las siete que existen en la parroquia. Tatiana Rojas, su directora, dice que fue gracias a las contribuciones económicas de los padres de familia. Las mingas permitieron adecentar el establecimiento educativo. 


Cuando la docente de 36 a√Īos lleg√≥ a la comunidad, en noviembre del 2017, s√≥lo hab√≠a 27 estudiantes, pero a la fecha 104 alumnos cursan desde educaci√≥n inicial hasta s√©ptimo de b√°sica. Al menos un a√Īo le tom√≥ recorrer las comunidades cercanas para convencer a los padres de familia para que inscriban a sus hijos en la escuela.


Para el a√Īo lectivo 2022-2023 se¬† implement√≥ el octavo a√Īo de educaci√≥n b√°sica y 15 estudiantes fueron promovidos, sin embargo no hay perspectivas de que la educaci√≥n secundaria sea completa.¬†


Tatiana dej√≥ a su familia en Ibarra hace m√°s de cinco a√Īos, cuando fue nombrada directora de la unidad educativa. Sin embargo, con el nombramiento tambi√©n llegaron los retos y las vicisitudes. En este tiempo vio a profesores abandonar la parroquia. Como an√©cdota record√≥ que uno de sus compa√Īeros se march√≥ porque en uno de sus recorridos se encontr√≥ con una culebra.


Cada mes, la maestra sale para visitar a sus familiares en Ibarra. Ella cruza a Colombia para luego volver a Ecuador por Mataje. El viaje completo dura 13 horas y cuesta 110 dólares. Antes de cada viaje planifica con los conductores que la llevarán a su destino. Cuando la directora ingresó por primera vez lo hizo vía aérea con el relevo de los militares.


El primer d√≠a de su llegada a este poblado algunos de sus habitantes le preguntaban si se quedar√≠a de manera permanente: ‚ÄúVer√° profe, sea bienvenida, pero aqu√≠ no vive el que quiere sino el que puede‚ÄĚ. ‚ÄúEllos (los ni√Īos) me dicen por qu√© no hay enfermera o un doctor que nos atienda‚ÄĚ, recuerda Tatiana y acota que dentro de los sue√Īos que tienen sus alumnos est√°n ser m√©dicos, o enfermeras.


‚ÄúLes digo que estudien para que puedan retribuir a su pueblo. Pero si no terminamos un bachillerato y estamos estancados en un s√©ptimo grado, es un problema. Estamos hablando de que los ni√Īos no van a cumplir sus sue√Īos‚ÄĚ, comenta.


La directora trabaja para que en el futuro en la unidad educativa se oferte el bachillerato y los adolescentes no abandonen el sistema educativo al terminar la educación elemental, ya que la mayoría de estudiantes de las comunidades no viven cerca del centro poblado de Tobar Donoso.


Las largas distancias y la lejan√≠a son impedimentos para estudiar, en la Tarabita hay casos en los que los alumnos tienen que caminar dos horas hasta la escuela. Los padres por temor a lo que les pueda pasar en el trayecto, optan porque sus hijos inicien sus estudios cuando ya tienen entre 10 y 12 a√Īos o no estudien. Seg√ļn datos del PDOT, el 42,48% de la poblaci√≥n de la parroquia es analfabeta.

Las mingas han permitido que la escuela Adolfo Jurado mejore su infraestructura en parte. 
Una nueva aula para la escuela fue construida gracias a la contribución de los padres de familia. 

LOS SERVICIOS B√ĀSICOS, UNA DEUDA PENDIENTE¬†

En extensión, la parroquia es más grande que Tulcán (tiene 623  kilómetros cuadrados, esto es casi un tercio del territorio de la capital provincial: 1817 km2), pero paradójicamente no recibe la misma atención.


La parroquia est√° a la cola del desarrollo con el √≠ndice social m√°s bajo en cuanto a cobertura de servicios y derechos de toda la zona 1, que comprende a las provincias fronterizas de Esmeraldas, Imbabura, Carchi y Sucumb√≠os, seg√ļn las estad√≠sticas del Plan de Ordenamiento Territorial.


Es la parroquia con la situaci√≥n m√°s cr√≠tica de la Sierra, toda esta poblaci√≥n se encuentra bajo la l√≠nea de pobreza seg√ļn el √ļltimo censo del INEC del 2010. Ninguna comunidad tiene agua potable, ni tel√©fono convencional ni recolecci√≥n de basura.¬†


Los tobare√Īos aprovechan el agua de los afluentes para abastecerse del l√≠quido vital, en las casas de la cabecera parroquial peque√Īas mangueras negras son visibles por doquier, los tubos est√°n conectados a un reservorio que capta el agua de una vertiente cercana y se distribuye sin costo.


Cuando hay precipitaciones pluviales en exceso y el nivel del r√≠o crece, la corriente arrastra la manguera y el pueblo se queda sin agua. Como medida de prevenci√≥n los lugare√Īos recogen el agua lluvia hasta realizar la reconexi√≥n.¬†


El consumo del l√≠quido vital sin tratar no est√° exento de riesgos para la salud. Tatiana Rojas y sus dos compa√Īeras Yajaira Cuasquer y Daisy Folleco sufrieron problemas digestivos como dolor de est√≥mago y diarrea cuando la consumieron por primera vez, ahora la hierven y echan gotas de cloro, pero pocas personas de la comunidad hacen lo mismo y la mayor√≠a la consumen como llega desde el reservorio lo que provoca quebrantos en la salud.


No todas las comunidades de la parroquia tienen cerca afluentes para captar el agua, en El Baboso las quebradas están a 300 o 400 metros de distancia. Roberto Taicuz, dirigente de esa comunidad, contó que en un estudio realizado al agua que consumen se determinó que el 60%  está contaminada por parasitosis y eso se refleja en el grado de desnutrición y en enfermedades relacionadas.


En otros caseríos y comunidades de la parroquia cada familia se encarga de buscar la fuente dónde recoger el agua sea de ríos o vertientes cercanas a sus casas.

El r√≠o Camumb√≠ atraviesa los caser√≠os de Tobar Donoso y abastece de agua a los lugare√Īos.¬†

La cabecera parroquial es la √ļnica que cuenta con alcantarillado para las aguas servidas, otras cuentan con pozos s√©pticos, pero en La Tarabita las personas hacen sus necesidades en el monte, esa es la rutina diaria seg√ļn Juan Cantincuz, docente de la comunidad.¬†


El servicio de recolección de basura no existe en ninguna población de la parroquia. En la cabecera hay pozos donde los habitantes botan los desechos orgánicos y la basura inorgánica se recicla o quema, las familias que no disponen ordenadamente de sus desperdicios son multadas.


En el centro poblado existe un comité pro mejoras que convoca a la realización de mingas obligatorias para recoger la basura. Los pobladores que no participan en la recolección realizan trabajos comunitarios.


En la comunidad de El Baboso se separa la basura org√°nica de la inorg√°nica. La primera se conserva para usarla como abono para los cultivos de pl√°tano, yuca, ca√Īa de az√ļcar, pi√Īa, entre otros. La segunda se arrojaba en un pozo que construy√≥ la comunidad hace dos a√Īos, pero ya se llen√≥.


En los √ļltimos a√Īos, con la llegada a la comunidad de personas que compran chatarra, los materiales reciclables como pl√°sticos, latas y botas de caucho viejas son guardados y vendidos por los ni√Īos.


El fluido el√©ctrico lleg√≥ en 2014, pero no cubre todo el territorio. Ante la falta de fluido el√©ctrico, las familias aw√° usan generadores o fabrican una l√°mpara con un botell√≥n que llenan con diesel o keros√©n, le a√Īaden un trozo de tela como mecha. Roberto Taicuz, representante de la Federaci√≥n de Centros aw√° del Ecuador, dice que es muy com√ļn en las comunidades alumbrarse de esta forma.


En estos poblados, algunos recurren a una pr√°ctica ancestral que consiste en usar la resina que sale de un √°rbol de la zona, la colocan en una hoja ‚Äúcomo un tamal‚ÄĚ y eso permite hacer un mech√≥n. Ladon√≠as Cantincuz vive en La Tarabita en compa√Ī√≠a de su esposa y seis hijos, en esta comunidad se mantienen pr√°cticas ancestrales para iluminar las noches.


‚ÄúNosotros nos mantenemos con la brea, en la monta√Īa tumbamos un √°rbol y sacamos un pedazo de balsa y ah√≠ ponemos a mezclar con la brea, compramos un mechero y¬† sacamos (una chispa) con una piedrita y con eso nos manejamos‚ÄĚ.


A esto se suma que en Tobar Donoso las lluvias son constantes y en ocasiones provocan la ca√≠da de √°rboles que da√Īan la infraestructura el√©ctrica y se suspende el servicio que llega desde San Lorenzo. La directora de la escuela averigu√≥ qui√©n era el funcionario que supervisa la prestaci√≥n del servicio para el sector y suele comunicarse con el profesional para gestionar el restablecimiento de la corriente cuando hay cortes de energ√≠a.


‚ÄúSiempre me ha dicho que le avise si se va la energ√≠a, siempre ha sido un colaborador‚ÄĚ, cuenta. Estas interrupciones afectan el desenvolvimiento de las clases, m√°s cuando tienen planificado usar el televisor. Los padres de familia y las docentes reunieron dinero para comprar un generador de electricidad.


En La Tarabita cuentan con internet desde hace tres a√Īos, pero no tienen energ√≠a el√©ctrica, y no se puede comprar combustible regularmente para prender el generador de energ√≠a. En La Tarabita, Juan Cantincuz, profesor de la escuela La Corozala, dijo que para tener acceso a internet por cuatro horas diarias, tendr√≠an que invertir al menos 20 d√≥lares en combustible.¬†


Todo en Tobar Donoso se consigue por autogesti√≥n: pagar por el combustible para tener luz, tejer una red de tuber√≠as para traer agua desde los r√≠os o afluentes, construir escuelas, centros de salud, sembrar y cazar sus alimentos, cargarlos‚Ķ El Estado es intermitente y como se ha expuesto en este reportaje llega una vez al a√Īo y se queda tres d√≠as. Luego todo depende de los habitantes, incluso deben pedir autorizaci√≥n a los grupos armados para moverse en los r√≠os binacionales.

La investigaci√≥n que replica este medio de comunicaci√≥n es el resultado de las becas que entrega anualmente la Fundaci√≥n Periodistas Sin Cadenas, que tiene como objetivo fomentar m√°s y mejor periodismo en el Ecuador. Sus autores son periodistas locales que pertenecen a la Red de Periodismo de Investigaci√≥n que la fundaci√≥n promueve. Fueron seleccionados y recibieron capacitaci√≥n y acompa√Īamiento durante todo el proceso de reporter√≠a. Los equipos de trabajo plantearon hip√≥tesis de trabajo y buscaron respuestas durante m√°s de tres meses. Parte medular del trabajo fue dise√Īar protocolos de seguridad para reducir los riesgos que amenazan al oficio. En algunos casos no figuran los nombres de los periodistas por motivos de seguridad. Finalmente, se sigui√≥ un estricto proceso de verificaci√≥n o fact checking de cada afirmaci√≥n que se hace.¬†